Lo que se vivió en la Jornada 5 del Clausura 2026 n
o fue un partido de fútbol, fue una exhibición de incompetencia por parte del Atlético de San Luis. El equipo potosino saltó a la cancha del Estadio Victoria con la intensidad de un entrenamiento dominical y terminó pagando el precio más alto: una goleada de 4-1 ante un Necaxa que, sin ser una potencia, se vio como un gigante ante la pasividad visitante.
Crónica de un naufragio anunciado
El partido nació muerto para el San Luis. Apenas al minuto 3, la defensa potosina se durmió en un contragolpe y Julián Carranza mandó el balón al fondo. La falta de concentración fue el sello de la casa desde el pitazo inicial.

Si el 1-0 ya era una señal de alarma, lo que vino después fue el colapso total:
- Indisciplina infantil: Al borde del descanso (45+2′), Robson Bambu se hizo expulsar tras una doble amarilla totalmente evitable. Dejar al equipo con 10 hombres cuando ya vas perdiendo es, por decir lo menos, una falta de respeto al planteamiento táctico.
- Nula respuesta: En el segundo tiempo, en lugar de cerrar filas, el San Luis se convirtió en un espectador de lujo. Tomás Badaloni (56′), Alexis Peña (65′) y Ricardo Monreal (72′) marcaron a placer ante una zaga que parecía de papel.
- Maquillaje barato: El gol de penalti de João Pedro al minuto 90 no sirve ni para las estadísticas. Fue un “premio de consolación” en un partido donde el equipo ni siquiera intentó competir.
Las crudas verdades del encuentro
- Andrés Sánchez, en deuda: Las estadísticas no mienten y la percepción tampoco. El arquero potosino está pasando por un momento crítico, con una efectividad bajísima donde casi cada balón con dirección a puerta termina en gol.
- Ataque inexistente: El equipo apenas generó peligro. Se reportó que el penalti fue prácticamente el único tiro a gol de todo el encuentro. Una propuesta ofensiva nula que da vergüenza para un equipo que aspira a liguilla.
- Falta de contundencia defensiva: Los centros laterales fueron un martirio. Guillermo Abascal reconoció que defendieron “muy mal” situaciones puntuales, pero la realidad es que el equipo fue superado en todas las líneas.
Conclusión
El Atlético de San Luis fue un equipo errático, diezmado y sin capacidad de reacción. Perder es parte del juego, pero ser goleado por un equipo que venía de tres derrotas consecutivas y hacerlo con esa falta de espíritu es preocupante. Ahora, con el Clásico de la 57 contra Querétaro a la vuelta de la esquina (14 de febrero), el equipo tiene la obligación de pedir perdón a su afición en la cancha o prepararse para un semestre de pesadilla.