Lo que vivimos el pasado sábado 21 de marzo contra León no fue solo una derrota más; fue el último clavo en el ataúd de un torneo para el olvido. El Atlético de San Luis volvió a demostrar que le queda grande la camiseta en los momentos clave, cayendo 1-2 en casa y dejando claro que este equipo no tiene ni pies ni cabeza.

Un Partido de Pesadilla

Aunque Sébastien Salles-Lamonge intentó dar un destello de esperanza con su gol al 41’, la realidad es que el equipo fue un manojo de nervios y carencia de ideas. Que te ganen con un gol de Miguel Rodríguez al minuto 94 no es mala suerte, es falta de concentración y de amor propio. León, que tampoco venía haciendo gran cosa, se llevó los tres puntos de nuestra casa con la mano en la cintura ante una defensa que parece de cristal.
La Liguilla: Un Sueño Matemático, una Mentira Futbolística
Seamos honestos: aunque las matemáticas digan que todavía hay vida, el fútbol dice lo contrario. Estamos estancados en la posición 15 con apenas 11 miserables puntos de 36 posibles. A falta de solo cinco jornadas, estamos a 7 puntos de los puestos de clasificación. Con este nivel de juego, esperar que este equipo gane lo que queda es ser demasiado optimista, por no decir ingenuo. La temporada está prácticamente tirada a la basura.
Lo Único Bueno: El Adiós de Guillermo Abascal
Si algo rescatable dejó este desastre ante la fiera, fue que por fin se terminó la paciencia. El martes 24 de marzo se oficializó lo que toda la afición pedía a gritos: Guillermo Abascal está fuera.
Su gestión fue una tragedia griega: 19 derrotas en poco más de 30 partidos dirigidos. Un técnico que nunca entendió el ADN potosino y que nos deja hundidos en la mediocridad. Su salida es la única noticia que nos hace sonreír en semanas, aunque llega demasiado tarde. Ahora, Raúl Chabrand toma el mando como interino para intentar recoger los pedazos de un barco que ya está en el fondo del mar.
¿Qué sigue? Ir a Monterrey el 4 de abril a intentar que no nos pasen por encima. La dignidad es lo único que queda por jugar.