En un movimiento que ha caído como un balde de agua fría para los sectores más tradicionales de la afición potosina, la directiva del Atlético de San Luis ha confirmado que el histórico Estadio Alfonso Lastras Ramírez dejará de existir como tal. A partir del Clausura 2026, el inmueble pasará a llamarse “Estadio Libertad Financiera”, borrando de un plumazo el nombre de una figura icónica para dar paso a un patrocinio corporativo.
El dinero por encima de la memoria

Bajo el discurso de una “alianza estratégica”, el club ha decidido sacrificar la identidad del recinto que vio al equipo regresar a la Primera División y alcanzar momentos de gloria. Aunque la directiva intenta matizar la noticia hablando de “bases sólidas” y “crecimiento administrativo”, para muchos seguidores esto no es más que la mercantilización de los sentimientos.
- Pérdida de identidad: El nombre de Alfonso Lastras, fundamental en la historia del deporte potosino, es sustituido por una marca comercial, alejando al estadio de su arraigo popular.
- Prioridad económica: El cambio refuerza la imagen de un club que se gestiona más como una fría empresa que como una institución con alma y respeto por su pasado.
Un legado que se “etiqueta” con precio
A pesar de que el comunicado oficial asegura que el legado del estadio “permanece intacto”, resulta difícil para la afición conciliar las noches de liguilla y los ascensos sufridos con el nombre de una financiera. La directiva sostiene que buscan “proyectar el pasado hacia el futuro”, pero en la práctica, parece que el pasado se ha puesto en venta al mejor postor.
Debut bajo el nuevo sello
El rebautizado estadio abrirá sus puertas en febrero, cuando el equipo regrese de sus compromisos como visitante frente a América y Xolos. Queda por ver si el Estadio Libertad Financiera logrará generar la misma mística que el Alfonso Lastras, o si esta decisión marcará una ruptura definitiva entre la directiva y una afición que siente cómo su equipo se vuelve cada vez más ajeno a sus raíces.